Un hotel genera ingresos principalmente a través de cuatro fuentes fundamentales: las habitaciones, que constituyen la principal fuente de ingresos en la mayoría de los establecimientos; la restauración, que incluye desayunos, almuerzos, cenas y servicios de bar; los eventos corporativos y sociales como bodas, conferencias y banquetes; y finalmente los servicios complementarios como spa, gimnasio, parking, minibar y otros servicios adicionales.